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viernes, 18 de marzo de 2011

Los robots jugarán al fútbol mejor que los humanos para el 2050

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La robótica está creciendo a pasos agigantados y para eso no hay que tener un master en las mejores universidades del mundo sino simplemente estar informado de las últimas noticias y compararlas con las que salían (o de hecho ni siquiera salían) hace unos 2 o 3 años. Hoy tenemos humanoides que dirigen orquestas, un pequeño que irá desde Tokio a Kioto, otros que lavan y así podría seguir con una lista prácticamente interminable.
Esta vez Claude Sammut, un profesor de Ciencias de la Computación e Ingeniería en la Universidad de New South Wales en Australia dijo que pronto será posible crear robots completamente autónomos que podrán vencer a los jugadores de fútbol del futuro. Y si hay alguien que sabe al respecto es Sammut, quien fue el encargado de desarrollar el proyecto RoboCup donde se les enseñaba a robots a jugar a este deporte.
Según comentó en una entrevista que le hicieron desde el Wiley Interdisciplinary Reviews sobre la ciencia cognitiva, los robots actualmente están teniendo dificultades en aprender cómo controlar la pelota y esquivar obstáculos pero está confiado en que llegará el momento en el que terminarán siendo mejores que los jugadores de carne y hueso. Esto fue lo que dijo:

En el 1968 John McCarthy y Donald Michie hicieron una apuesta a los campeones escoceses de ajedrez de la época llamado David Levy que en 10 años las computadores podrían ganarle. Tomó un poco más de 10 años (casi 30) pero eventualmente esos programas se terminaron desarrollando. Es el mismo espíritu al que apuntamos con la RoboCup. Queremos para el 2050 poder desarrollar humanoides completamente autónomos que puedan ganarle a los mejores jugadores de fútbol.
La verdad es que si lo pensamos de manera lógica lo que dice Sammut es completamente cierto. Las habilidades de abstracción de los ordenadores como es lógico no la tienen los humanos y, eventualmente, esto terminará sucediendo, guste o no.
Comentó que para poder lograr esto o acercarse al menos un poco más los robots deberían poder desarrollarse en ambientes completamente desestructurados y para esto todavía faltan muchos avances en lo que a la percepción se refiere, la toma de decisiones y el aprendizaje. Los robots no son más que sistemas integrados de hardware y software. Para eso se necesitarán también avances en lo que a los sensores se refiere, almacenaiento de energía y materiales

Robots europeos para trabajar en Fukushima

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Los grandes grupos estatales del sector nuclear francés enviaran este fin de semana a Japón un cargamento con robots y otros materiales para contribuir a controlar las fugas de la central nuclear de Fukushima, dañada por el tsunami de hace una semana.
Electricité de France (EDF) anunció que junto a Areva y al Comisariado de la Energía Atómica (CEA) prepara en total un cargamento de 130 toneladas que será transportado a Tokio en un avión Antonov 225.
El material incluye en particular maquinaria robotizada pilotada a distancia, capaz de trabajar en un medio con radiactividad y de intervenir tanto en interiores como en el exterior, precisó EDF en un comunicado.
Esa maquinaria está equipada con palas mecánicas o excavadoras y puede realizar gestos técnicos complejos como la extracción de material o la recuperación de residuos, así como llevar a cabo medidas de la radiactividad y tomar imágenes y transmitirlas. El envío corre a cargo del Grupo de Interés Económico de Intervención Robótica sobre los Accidentes Nucleares (GIE INTRA), en el que EDF es mayoritario.

Basada en Chernobil

La misión de este organismo, cuya actividad se basa en las enseñanzas de la catástrofe de Chernobil, es la concepción, explotación y puesta a disposición de maquinaria dirigida por control remoto y especializada en la intervención en casos de accidente nuclear grave en instalaciones industriales.
EDF ya había enviado esta semana 100 toneladas de ácido bórico para enfriar los reactores de Fukushima.

Alemania también participa

Asimismo, el Gobierno alemán ofreció también al Ejecutivo japonés una serie de robots que podrían emplearse en las tareas de neutralización de la crisis nuclear en la central atómica de Fukushima, según explicó hoy el Ministerio de Medio Ambiente.
Atendiendo a una solicitud nipona a través del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Berlín ha puesto a disposición de Tokio una serie de maquinaria especializada diseñada especialmente para accidentes nucleares.

Una Superluna podrá verse desde la Tierra este sábado

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Mañana por la noche es una fecha señalada para los aficionados a la astronomía. El 19 de marzo, se verá desde la Tierra una luna llena de tamaño poco habitual. Se producirá un singular fenómeno denominado 'Superluna', una luna que alcanza el "perigeo lunar" y se observa con un tamaño un 14% mayor.
El fenómeno es poco común. "La última luna llena en perigeo y tan cerca de la Tierra se produjo en marzo de 1983", señala Geoff Chester del Observatorio Naval de EEUU en Washington.
La observación de la Luna llena parece variar de tamaño en diferentes momentos debido a la forma ovalada de la órbita lunar. Se trata de una elipse con una cara (perigeo) que se acerca unos 50.000 km más a la Tierra que la otra (apogeo). Las vistas de las lunas en perigeo desde la Tierra aumentan entre un 14% y un 30%, y se ven más brillante y con más detalles de su superficie que las lunas en apogeo.
"La luna llena del 19 de marzo es una coincidencia que solo ocurre cada 18 años, aproximadamente", añade Chester.
Estas Superlunas traen consigo mareas más altas, pero que no revierten ningún peligro. La gravedad lunar en el perigeo atrae las aguas marinas sólo unos pocos centímetros más de lo habitual. La geografía particular de cada lugar puede amplificar este efecto hasta unos 15 centímetros.
El mejor momento para observar la luna es cuando está cerca del horizonte. Es entonces cuando la ilusión se mezcla con la realidad para producir una vista realmente espectacular, explican los expertos. Este efecto, además, produce la sensación de una "ilusión lunar", cuando se observa la luna a través de árboles, edificios y otros objetos en primer plano. Da la sensación de que la Superluna "es de mentira".

En búsqueda de agua y vida ahora en Mercurio

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La NASA cumplió otro hito al poner por primera vez en la historia un satélite en la órbita de Mercurio, que dará nuevas pistas sobre los orígenes del sistema solar e irá en busca de hielo donde, tal vez, encuentre restos de vida.
La sonda MESSENGER (acrónimo de la misión MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry & Ranging) partió hace seis años y medio y entró en la órbita de Mercurio a las 01.09 GMT, tal y como estaba previsto.
Las primeras imágenes no se podrán ver hasta finales de mes, cuando los ingenieros comiencen a probar los instrumentos de la sonda y la misión de exploración comenzará oficialmente el 4 de abril, según explicó a EFE, Tony Carro, director de la misión.
La sonda va equipada de espectrómetros en varias bandas (rayos gamma, neutrones, rayos x), que permiten observar la composición tiene la superficie, un instrumento que mide el plasma, las partículas del espacio, un altímetro por láser y varias cámaras.
"Es una misión muy completa" aseguró Carro que lleva involucrado en este proyecto más de 12 años y que está deseando ver el que será el momento "culminante" de tanto trabajo.
Antes de lograrlo, la nave tuvo que hacer una difícil maniobra que empezó a las 8.45 de la tarde, hora costa del este, (00.45 GMT) y concluyó 15 minutos más tarde.
El motor más potente, de 660 newton, se encendió para desacelerar la velocidad de la nave y que pudiera ponerse en una órbita muy elíptica que irá desde los 200 kilómetros hasta los 15.000 kilómetros, explicó.
Esta gran elipse es necesaria porque la temperatura en Mercurio, el planeta más cercano al Sol, es muy alta y aunque el Messenger tiene un escudo protector conviene que se aleje para enfriarse y luego se acerque para continuar con la captura de datos, indicó.
Esta es la primera vez que un satélite se pone en la órbita de Mercurio, uno de los planetas que más ha costado investigar ya que se mueve mucho más rápido que La Tierra y una nave debe desplazarse a unos 104.607 kilómetros por hora para alcanzarlo, además enfrentarse al calor del Sol.
Para conseguirlo, Carro explicó que han tenido que hacer el viaje en distintas etapas. Messenger fue lanzado en 2004 y desde entonces ha hecho varias aproximaciones hasta conseguir su objetivo.
"Es difícil ponerse en la órbita de Mercurio a no ser que tengas un cohete muy potente, lo cual presentaría otros problemas, así que primero pasamos alrededor de la Tierra una vez, luego dos alrededor de Venus y 3 alrededor de Mercurio para al final ir frenando hasta alcanzar la órbita".
Otra misión anterior, la Mariner 10, pasó tres veces por Mercurio en los años 70 y proporcionó algo de luz a la investigación del planeta gris, pero "aún hay muchas preguntas que no sabemos, sobre su densidad, si tiene en el interior una parte sólida o una parte líquida y cuestiones sobre su campo magnético".
"Una de las cosas que queremos saber es si hay agua en los polos" indicó. En cuanto a la posibilidad de hallar vida "eso sería otro paso pero siempre cuando buscamos encontrar vida, la cuestión del agua es muy importante", aseguró.
Y todo es posible, ya que según explicó las temperaturas varían mucho en Mercurio y puede ser que en un cráter muy profundo donde no penetre la luz del sol haya hielo.
No obstante, todavía es demasiado pronto, "hay muchas preguntas que no se saben con exactitud".
Carro señaló que las investigaciones para encontrar vida en otro planeta están centradas en Marte, pero "esa es siempre la pregunta, si hay algún indicio de vida ahora o del pasado".
Los datos de Messenger abrirán la puerta a numerosas investigaciones.
"Es muy interesante saber cómo se originó el sistema solar y sobre todo en los planetas que son parecidos a la Tierra, te da mucha información sobre cómo progresó el sistema solar, qué pasó, cómo se compara con lo que pasó en la Tierra".
Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son los tres planetas terrestres rocosos del sistema solar, de ellos, Mercurio es el más pequeño, el más denso, el que tiene la superficie más antigua, el que registra mayor variación diaria en la temperatura de su superficie y, hasta ahora, el menos explorado.
Al alcanzar la órbita de Mercurio, a la NASA sólo le quedarán dos planetas por orbitar, Urano y Neptuno, aunque ha hecho acercamientos a todos con distintas misiones.
En este proyecto actualmente participan 400 personas, entre personal de la NASA y estudiantes e investigadores de Universidades que colaboran con la agencia espacial.